
Pues Dianita era la última de siete hermanitos que faltaba por encontrar hogar. Y casi un año después de haber nacido, lo encontró en casa de Iván.
Su madre había parido en el campo, y pertenecía una de esas nobles personas que piensan que lo que no es de raza pura no vale para nada... Nos gustaría ver el árbol genailógico de ese señor para poder entrearnos de su alcurnia, porque tal vez ni por esas merecían ni un solo mestizo.
Fueron todos recogidos por una chica de Villaviciosa, de donde procede Diana, y traidos hasta nosotros.
Ha demostrado ser una perrita encantadora y muy adaptable a sus nuevas circuntancias. A los pocos días de vivir con su nueva familia, se la llevaron a la comida en la calle del Lunes de Pascua en Avilés. ¡Se portó fenomenal! Tal como os cuento, otra Blancanieves metida a princesa...
¡Guapa Diana!









