A Ray lo había recogido un lacero y lo había llevado a una de esas perreras de donde casi siempre salen muertos. Además presentaba una herida en una oreja con bastante mala pinta. No llevaba microchip. Al principio se pensó que pudiese estar extraviado, pero nunca nadie lo reclamó. Así que le comenzamos a buscar casa. Y contestó a nuestros anuncios Luis, de Grado. Se interesó por él y pronto decidió ir a buscarlo. Al poco tiempo nos escribió para decirnos que nunca había tenido un perro tan bueno como Ray, que toda la familia le adoraba y que al perro se le veia feliz.
A nosotros nos bsata con observar las fotos que nos ha mandado Luis para saberlo.
¡Enhorabuena Ray!







Regresar al listado de finales felices
Hacemos lo posible para llegar a ser conformes a: