En aquel comienzo de 2004, entregué en adopción a una cachorrita de dos meses escasos a una familia que vivía en San Martín del Rey Aurelio. Ella, Rosa, es canaria y me encantó su dulce forma de ser y de tratar a sus animales. Bautizó a la pequeña cruce de do... (seguir leyendo la historia titulada Gara y Rosa)